Soraluze

Historia General de Gipuzkoa. Nicolás de Soraluze y Zubizarreta (621-624)

Donostia 1813. Nicolás de Soraluze.

…el día 27 dejaba en San Sebastián 2.600 soldados para el completo de los cuatro mil de su guarnición para el Sitio que probablemente muy pronto debía comenzar. Después que llegó á irún, púsose en comunicación con el General reille que de antes se hallaba en el bidasoa á la cabeza del ejército de Portugal. el día 30 eran sin embargo lanzados al otro lado del río por las fuerzas del General Girón, antes que de otra alguna nación de europa, después de un reñido choque y de haber jugado la artillería de ambas partes, haciendo aquellos volar el puente de beovia para que no fueran perseguidos. antes que esto tuviera lugar, el 28 de Junio se presentaron los batallones de Guipúzcoa, ya al mando del coronel D. José Manuel de ugartemendia, á causa de las heridas de Jáuregui, así que los antedichos de Vizcaya en los altos de San bartolomé, á un kilómetro y á la vista de las murallas de San Sebastián, que fué el comienzo de su Sitio. en el mismo día la guarnición de la plaza incendiaba los barrios extramurales de San Martín y Santa catalina, mientras longa marchó á sitiar los fuertes de Pasages, cuya guarnición de 146 hombres con un comandante y ocho cañones, rindióse prisionera de guerra á los dos días.

Había ya pasado también una parte menor de la fuerza de los batallones de Guipúzcoa á sitiar á Guetaria, cuya guarnición, ante la imposibilidad de defenderse, no obstante ser murada esta villa, trasladóse de noche embarcada á San Sebastián, antes que se formalizara el bloqueo. Dejó en su retirada una mecha encendida, que en el siguiente día produjo la voladura del castillo de San antón de la contigua isla, haciendo algunas víctimas; si bien pudieron ser más numerosas sin las precauciones adoptadas. Pocos días después los batallones de Guipúzcoa pasaron á la frontera de Francia, irún, así que fueron reemplazados por numerosas fuerzas anglo-lusitanas en el Sitio de San Sebastián, en donde éstas el 17 de Julio obligaron al enemigo á desalojar el Fuerte-convento de San bartolomé.

No sucedió así en el asalto del 25 á la ciudad, que, además de sufrir considerables pérdidas, fueron rechazados. tres días después inaugurábanse las Juntas generales de Guipúzcoa en Deva, algunas de cuyas primeras sesiones fueron celebradas bajo la presidencia del excmo. Sr. capitán General de los ejércitos, D. Francisco Javier de casta- ños, y otras por el alcalde y Juez ordinario de la misma villa, D. José Mariano de 290 y seguidamente la tropa del coronel D. Francisco de longa incendió su Misericordia, por causa de haber estado ocupada de hospital de los Franceses.

622 NicoláS De Soraluce araquistáin. en la 2.ª de ellas, del 29 de Julio, se consignó una carta de gratitud y de reconocimiento dirigida á su Diputado suplente de las cortes de cádiz, D. Miguel antonio de Zumalacárregui, mientras que en la del 31 se admitió y juró, después de leída en Junta general, la ya citada Constitución de Cádiz, recomendando sin embargo á la Diputación foral, para entenderse con el Gobierno sobre las variaciones. Previsión oportuna, por cuanto en la Constitución no se mencionaban los Fueros de las Provincias Vascongadas y ni de Navarra. la exposición que aquellas en el día anterior dirigieron á la regencia (págs. 13 á 15 del registro), evidencia los inmensos sacrificios de Guipúzcoa, relativamente en mayor escala que otras provincias, por su situación geográfica de tránsito principal. agregábanse las exacciones del enemigo, así que el armamento, vestuario y sostenimiento de los tres mil voluntarios de Guipúzcoa, sin auxilio ni socorro de otras provincias. Había ya más de un mes que ella diariamente suministraba cuarenta y tantas mil raciones. No fueron menores las necesidades de los meses siguientes; y en conducción de bagajes hubo materialmente hasta ahogos, según se ve en el Registro de Juntas de 1814. al movimiento y atenciones consiguientes á tantos ejércitos aglomerados, añadíase el producido por más de seiscientos buques de alto porte de varias naciones, fondeados en el puerto de Pasages. Treinta millones de reales debía Guipúzcoa por provisiones de los particulares á los Franceses291, y los bagajes, solamente desde el 1.º de Mayo al 30 de junio de 1814, ascendían rs. 2.112.529. á todo esto se agregaba, según el impreso circulado en los pueblos de Guipúzcoa, que se lee en el registro de las Juntas de 1817, la suma de 18.555.258 reales vellón 18 maravedís: total de la deuda, más de cincuenta millones de reales.

con razón decían las Juntas del 30 de Julio de 1813 en la antedicha exposición á la regencia del reino: Que nada más deseaba, sino que se la ponga á nivel de las otras provincias sobre la imposición y cobranza. Pedía á la vez, que la misma enviase sin pérdida de tiempo provisiones ó dinero para atender á las urgentes y trascendentales necesidades, sin cuya concurrencia la sería de todo punto imposible satisfacerlas por más tiempo.

Para colmo de tantos apuros, desdichas y sacrificios, al asalto y toma de San Sebastián al medio día del 31 de agosto, en el que hubo 500 muertos y 1.500 heridos de parte de los anglo-lusitanos, siguióse el incendio de más de 291 así aparece de los Registros de Juntas de aquellos años, pero los acreedores, después de pasado medio siglo, apenas cobraron el interés de intereses. 623 HiStoria GeNeral De GuiPÚZcoa nueve décimas partes de la Ciudad, principiando en la misma noche y continuando en los días siguientes, hasta la rendición del castillo ocho días después. Duélenos haber de censurar á nuestros aliados, que, no contentos con el saqueo de un pueblo amigo durante días, se ensañaron en incendiarlo. las declaraciones judiciales en muy considerable número, que conserva originales en un cuaderno el Municipio de San Sebastián, y que nosotros las hemos leído, confirman desgraciadamente esta verdad, como dice muy bien lafuente en su Historia general de España, insertando copias de documentos al efecto, y consignando además otras irreprochables pruebas.

y más adelante dice también el mismo, al ocuparse de los excesos cometidos en territorio Francés por los ingleses á poco de haber invadido en octubre de 1813, así que de los castigos que usó Wellington, de la proclama en que á sus oficiales dirigía una severa reprimenda, y del envío de algunos de ellos á inglaterra á disposición del Príncipe: ¡Lástima que no hubiera desplegado en San Sebastián, algo siquiera de esta laudable severidad! No fueron, no, los Franceses los que incendiaron esta ciudad. y de esta culpa aparecen más recargados Wellington y el General Graham, aunque nos duela, repetimos, el decirlo de dos nombres, por otra parte tan beneméritos para españa. comprendemos lo difícil de contener la soldadesca enfurecida durante las primeras horas y hasta un día después del asalto, si se quiere, aun cuando fuera un pueblo amigo y no enemigo; pero lo que no es disculpable en aquellos, el que en varios días siguientes permitieran el saqueo, al grado de llevar caballerías cargadas á los pueblos inmediatos, y singularmente á los buques fondeados en Pasages. y lo que aún es más, consintiendo, que durante este tiempo también, los anglo-lusitanos siguieran fomentando el incendio con mistas expresamente preparados, como se prueba de tantísimas declaraciones antedichas de personas respetables. esto parece increíble, y sin embargo es la verdad; y verdad sin ré- plica.

el General rey que mandaba la plaza, queriendo dar más mérito á su defensa, consignó en su comunicación á Soult una inexactitud, al decir que en el día 31 de agosto, cuando se efectuaba el asalto, la ciudad ardía en muchos puntos. apagado estaba ya para tal momento el comenzado por efecto de los proyectiles de la artillería de los sitiadores, como otras muchas veces y hasta en número de sesenta casas comenzadas á arder durante el Sitio. Wellington quiso escudarse con el aserto del General Francés; pero todas las declaraciones lo contradicen en los términos preindicados. contradícelo igualmente la anterior comunicación de 15 de octubre del mismo Wellington desde lesaca, escrita en su nombre por su Secretario D. José o’laulor, que lafuente inserta entre los documentos al efecto.

624 NicoláS De Soraluce un hecho hay, en medio de tanta calamidad para San Sebastián, que descuella grandioso, como dijimos en el artículo de esta ciudad (tomo i, páginas 179 y 183). este hecho lo forman las memorables Actas de Zubieta, de 8 de Setiembre, celebradas al resplandor de las llamas del incendio de San Sebastián, que con justicia el mismo historiador califica: dignas de inmortal memoria. Decían en el Acta, entre otras cosas: «convino la reunión en que, imitando la magnanimidad de sus antepasados, sin abatirse por la espantosa calamidad presente, se debían poner todos los medios imaginables para la más pronta repoblación de la ciudad; y considerando que el medio más eficaz de que no se disperse y emigre á otras provincias la parte del vecindario que se ha salvado de la furia de los anglo-lusitanos, de conservar siquiera los templos y algunas casas, atraer los habitantes, reedificar y conseguir del Gobierno algunos auxilios, es la erección de un ayuntamiento que reúna la voz, representación y derechos de todos los vecinos, y lleve el nombre de ciudad de San Sebastián para que suene su existencia política, ya que ha desaparecido la física por su quema total; resolvió de común conformidad y ante todas cosas, escribir con propio á la Diputación que reside en tolosa, la carta siguiente, firmada por todos los que componen el congreso292. He ahí un bello ejemplo.

Por dignidad callamos lo que ocurrió con la suscrición nacional abierta por Fernando Vii, para contribuir en algo á la reedificación de San Sebastián. Guipúzcoa en sus Juntas de 1814 adoptó también algunas medidas en auxilio; pero, con la pobreza y las inmensas deudas que sobre ella pesaban, poco era lo que podía hacer, no obstante sus buenos deseos. el rey, que hubo de verse hasta sonrojado de su ensayo en favor de dicha ciudad, dos años después adjudicóla un cuarto por ciento del ingreso de los derechos de sus muy exiguas entradas entonces. Pasemos á otros sucesos. Habíase en el mismo día 31 de agosto de 1813 dado también una reñida batalla de San Marcial, irún, en la que tanta gloria cupo al Cuarto ejército español, de cuya activa participación de los batallones de Guipúzcoa nos hemos ocupado en la Biografía Jáuregui (tomo i, páginas 304 y 305). el Mariscal Soult al hacerse cargo del mando de lugarteniente del emperador Napoleón en españa, en su proclama de 12 de Junio anterior desde San-Juan-de-Pie-Puerto, decía: Fechemos en Vitoria nuestros primeros triunfos, y celebremos allí los días del cumpleaños del Emperador. 292 el ilustre ayuntamiento de San Sebastián que con justicia al de bilbao decía en 24 de Mayo de 1870, los pueblos que honran á sus héroes, se honran á si mismos, ¿hasta cuándo espera, después de medio siglo, para honrar á los de Zubieta, siquiera sea, ya que no más, con algo semejante á lo que se dijo en el tomo i. pág. 179?